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Comer en el cole, sí o no.


Por: Pilar Faustino Plo.

No tenía intención de abordar este tema en estas fechas. Pero tras llegar a mis manos un par de noticias relacionadas, me es inevitable.

Como cada 4 años, muchos países tenemos una gran cita con el deporte. Es durante esas semanas en las que sacamos nuestro lado patriota y defendemos y animamos a nuestros deportistas. Londres es la sede elegida para acoger este 2012 los Juegos Olímpicos. Pero como en todo gran evento, alrededor se mueven muchos más aspectos que pueden pasar algo desapercibidos, si bien si fallan, pueden dar al traste con todo. La seguridad, organización, voluntarios, puntos de información, limpieza, transporte, alojamiento y comida. Es en este último aspecto en el que la FSA (Food Safety Agency), ha preparado una gran campaña de información y concienciación, tanto para los londinenses como los turistas, y sobretodo y ante todo los deportistas.


Comer en el cole, sí o no.

Es muy fácil que con el aumento de población que va a sufrir la capital inglesa, aparezcan muchos oportunistas vendiendo agua, snacks, bocadillos, ensaladas, fruta y otras variedades culinarias. Es aquí donde se debe garantizar al ciudadano la salubridad y legalidad de lo que compra y consume.

Por ello, y mirándolo con cierta envidia, la FSA, controla e informa correctamente sobre la seguridad alimentaria. Y digo envidia, porque quizá desde nuestra AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), la labor de concienciación, control y protección del ciudadano, no sea tan activa, en cuanto a seguridad alimentaria. En parte, muy probablemente porque en los últimos años se están fijando más en la "N" de nutrición. Control de la sal, estrategia NAOS y PERSEO, promoción del ejercicio físico, erradicación de la obesidad infantil, etc. Y no lo critico, pero hay que hacer un poco de todo.

Estos puntos son de los que carece la FSA. Y queda patente cuando echamos un vistazo a los menús de los colegios ingleses. Precisamente esta semana pasada, en los telediarios nacionales y algunos periódicos digitales han hablado de esto, gracias a un blog que una pre-adolescente inglesa escribe, tratando principalmente el tema de la mala alimentación que ofrece el colegio. Y ciertamente, el menú de una comida cotidiana se compone de: croquetas, mini hamburguesa, pepino y un polo de helado. Y como ella afirma, no creo que le beneficie y ayude a su crecimiento.

La oferta gastronómica en los colegios españoles ha sufrido cambios, sin llegar a existir una homogeneidad entre ellos, ni públicos, ni privados, ni concertados. Existen dos grandes opciones para los colegios, que elegirán en función de las instalaciones que presenten. Contratación de un catering externo o bien empleo de personal propio. Con la primera opción, existen además dos variantes, una que el catering elabore desde su cocina central los menús y los transporte a diario al colegio, donde únicamente se debe mantener una temperatura regulada y servirlo correctamente; y dos, personal contratado por la empresa de catering elabora in situ el menú.

Comer en el cole, sí o no

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