SEGAL asesoría

Dime qué comes y te diré como piensas.


Por: Pilar Faustino Plo.

Debo decir que tras varias semanas sin enfrentarme a una página en blanco, no lo he echado de menos tanto como imaginaba. No sé si porque intuyo que sólo algún despistado lee estas cuatro líneas, o porque afortunadamente el ritmo de la actividad laboral ha sido absolutamente alto y exigente, como nos gusta.

Hay momentos en los que, si paramos un instante, pensamos y recordamos qué nos ha llevado a ese punto, qué camino hemos escogido, o nos ha escogido, para llegar ahí; es posible que nos sorprendamos a nosotros mismos viendo a una persona completamente diferente a la que somos hoy en día. No sólo en el peinado, la ropa o la diferencia de peso, sino algo más, nuestra forma de pensar ha cambiado. Hay quien dice que eso es madurar, otros que la vida es la que te hace ver otros puntos de vista, no lo sé, sólo sé que todos lo experimentamos.


Dime qué comes y te diré como piensas. (SEGAL asesoria)

Pues quizá eso es lo que esté pasando. Cuando las responsabilidades aumentan, también lo hacen las prioridades, que a la vez cambian. De repente, y aunque lo hayas planeado, te encuentras envuelto en otro ritmo de trabajo, mezclado con el cuidado de tu familia, el mantenimiento de un hogar y la necesidad de continuar con una vida social aceptable, todo ello con 24 horas al día. Es justo ese momento en el que decides que si la industria alimentaria de vez en cuando te facilita la vida, pues bienvenida será, y más si la cocina es para ti una habitación desconocida.

Buscamos entonces esas ensaladas preparadas, ya sea sólo de vegetales o con una porción de pollo, los canelones, lasañas y demás platos originariamente italianos precocinados, croquetas con recetas lo más caseras posible, patatas cortadas que con unos minutos en el microondas consiguen que ahorremos tiempo, no sé si dinero, y lo podamos invertir en esas otras actividades, a priori más apetecibles.

Dime qué comes y te diré como piensas.(SEGAL asesoria)

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